domingo 10 de mayo de 2009

¡Olé con la objetividad del Periodismo!

Pensaba que iba a hablar hoy de La vida secreta de las abejas pero... me he enfrentado a la maleza que crecía en la jungla en la que vivo de una vez por todas (sí, la jungla es mi habitación y se merecía ese nombre, lo juro) y he rescatado (no sé por qué semejante arrebato de compasión) un ejemplar del ABC del que me juré escribir hace unos días.

Lo que tiene estudiar Periodismo es que tienes que leer el periódico (lógica aplastante, lo sé). Y lo que tiene que dejen de regalar El País en la universidad es que tienes que conformarte con el ABC para enterarte de la actualidad (cuando amenazan los exámenes hay que ponerse las pilas con los escalofriantes sucesos susceptibles de aparecer en los finales).

Pues bien, venía en el metro leyendo maravillas en el periódico este y me encontré con esta noticia: "La cuna del castellano debate "mujer y lenguaje" mediático". Dije "mira tú: mujerenlosmedios en estado puro" y la tuve que leer.

No puedo evitar (es lo que tiene estar en época de exámenes) hacer un inciso en mi relato para dar un repaso a lo que he aprendido en La noticia periodística. Según he estado escuchando, las noticias han de ser objetivas, deben contener explicaciones e interpretaciones pero nunca valoraciones ni opiniones. Resumiendo, explicar es ofrecer una serie de datos e interpretar es contextualizarlos de forma que quien lee la noticia sepa a qué viene la noticia, cuáles pueden ser las causas, etc. Valorar es mostrar qué debe deducirse de todo lo dicho (es decir, imponer qué se debe pensar después de leer la noticia) y opinar es decir qué le parecen al autor o la autora los hechos narrados. (Más o menos, no he empezado a estudiar, esto va de memoria)

Dicho esto vuelvo a la "noticia" (no se merece aparecer sin comillas) del periodista Manuel de la Fuente (el hecho de estar en primero de carrera me impide ponerle comillas, habrá que tenerle un respeto, por lo de las canas y esas cosas supongo).

No voy a entrar en cómo está planteada la noticia y cómo está redactado el lead porque, otra vez, supongo que si se lo publican en uno de los tres periódicos más importantes del país habrá que pensar que están bien.

El caso es que conseguí pasar del lead, que ya me pareció estar escrito con un tonito jocoso que no me hacía demasiada gracia, y llegué al magnífico párrafo que logró enervarme:

"Metido en las harinas del debate, Víctor García de la Concha recordó a los
presentes (¿y a las presentas?) que ya en el año 2001..."


Ahí decidí que no iba a seguir leyendo. Pero hoy (ya que le había perdonado la vida al periódico) he hecho un esfuerzo y he acabado la noticia. Y... otro hachazo:

"la Real Academia encargó un informe a unas lingüistas "feministas" sobre el
sexismo del Diccionario, al que hicimos mucho caso" (esto son palabras de
Víctor García, no sé si las comillas son suyas o del querido Manuel).


Cada cual que vea lo que quiera ver aquí. Yo veo cuatro cositas:
1. Los comentarios "graciosos" y la ironía no creo que entren dentro de la objetividad requerida en las noticias (ni es explicación ni es interpretación).
2. Ahora parece que vamos entre comillas. No sé si porque las lingüistas que hicieron el informe no se merecían ser feministas o porque el feminismo es algo de risa (no cazo las sutilezas del señor Manuel).
3. Igual el ABC debería replantearse mandar a sus periodistas a las clases de 1º de Periodismo. Creo que hay cosas que se les han olvidado (igual copiaron en el examen).
4. No vuelvo a leer el ABC (al menos no considerándolo un periódico donde aprender a redactar noticias).

sábado 9 de mayo de 2009

The secret life of bees (1ª parte)

- Dad! The day my mother died you said she just came for her things, is that true?
- No. No she was coming for you
- Why did you lie?
- Cause she didn't come for me

No tengo tiempo. Pero no puedo evitar dejar un trocito de esta película (hay libro, me he enterado después de verla...). La segunda vez que la veo y me ha emocionado aún más que la anterior.

Mañana lo amplío.

lunes 4 de mayo de 2009

Yo voto feminista

¿A quién votar en las elecciones europeas? Yo ya lo tengo claro. Voto feminista, ¡voto a iF!
He encontrado, por fin, un partido político con el que me identifico.
Un partido cuyo principal objetivo es lograr la igualdad.
Un partido compuesto por 35 mujeres y 25 hombres, porque la igualdad no es una meta exclusivamente femenina.
Un partido que convierte a España en un país puntero ya que sólo existe en Suecia (cómo no) y aquí.
Un partido al que me voy a afiliar en cuanto pueda
Un partido al que me marcho ahora mismo a votar por correo
Ya sabéis, a votar a Rosario Carracedo Bullido
Más información...

miércoles 29 de abril de 2009

HISTERIA

No, aunque lo parezca, no he abandonado el blog. No he dejado de escribir, pero estoy atravesando un adorable momento (es lo que tienen los finales de curso) en que sólo escribo trabajos, trabajos y más trabajos. Pero he vuelto, aunque con poquita cosa, pero he vuelto (a ver si me dura la nueva racha).

Ayer me encontré, en uno de mis momentos de distracción absurda aunque imprescindible cuando el tiempo falta para hacer todo lo que tengo pendiente, ante el huequecillo en blanco del Tuenti (sí, soy adicta, dicen que el primer paso es reconocerlo) que sigue a la palabra "estoy". Y empecé a pensar... estoy... ¿estresada? ¿nerviosa? ¿agobiada? Y me vino a la cabeza el término perfecto: HISTÉRICA. Perfecto no porque describiera mi situación (para nada), sino porque me arrancó la sonrisa que necesitaba en ese momento. Me explico...

Hace ya algún mes, cuando aún tenía esa asignatura de feminismo que nos dio a todas las alumnas una gafas violeta de esas con las que Gema Lienas me enseñó hace tiempo a mirar el mundo, llegó una magnífica mujer (a la que votaré para la presidencia sin lugar a dudas, ella lo entiende) con los ojos muy abiertos (muestra de su suprema indignación) y me dijo: "¿a que no sabes de lo que me enteré ayer? De que vagina viene del griego hysteria. Un poco fuerte, ¿verdad?"

Otra vez a vueltas con el lenguaje... realmente es histeria la palabra que deriva del griego ὑστέρα que significa útero, pero tampoco es tan relevante... El caso es que nos hizo pararnos a pensar en cómo se le había dado a una enfermedad nerviosa crónica el nombre de una parte del aparato reproductor femenino. Tener útero y ser una histérica eran, al menos lingüísticamente, inseparables. Por supuesto no es la única palabra sexista del diccionario, la entrada de mujer, sin ir más lejos, es bastante interesante de leer.

Como mínimo hay que admitir que es curioso... ¿por qué logra provocarme una sonrisa el término? Porque a partir de ese día no pudimos evitar las bromas del tipo "Vaya, parece que hoy estás bastante vagina" o "¡es que me pone vagina!". Sí, una tontería de broma, pero nos hace reír, nos distrae un poco de la monotonía de las clases que, la verdad, nos hace mucha falta.

martes 14 de abril de 2009

Te doy mis ojos - Icíar Bollaín


Dos personas que no se valoran en absoluto. Dos seres inseguros con un sentimiento enorme de inferioridad. Miedo. Mucho miedo. Miedo a no ser queridos, miedo al abandono, miedo a la soledad y miedo a los sentimientos. El mismo punto de partida.

Dos personas que forman parte de una sociedad patriarcal. Un hombre que no puede mostrar su debilidad, una mujer que no puede gritar su dolor. Un hombre que sufre y vocea, golpea hasta que su flaqueza se convierte en una imparable fuerza. Una mujer que sufre y calla, llora en silencio hasta que ya no queda dolor y todo es tranquilidad, estabilidad y comodidad.

Él sustenta su existencia en poseerla a ella, ella en cambiarlo a él. Él golpea y ella pide perdón.

Esclavos del patriarcado. Una víctima y un verdugo. Pero esas cadenas se pueden romper: terapia para maltratadores, abandono del hogar. Tomar consciencia de la situación y resolverla. A veces, como en el caso de Pilar, se logra deshacerse del yugo, otras, como le pasa a Antonio, la huída no triunfa, quizás era demasiado complicado o quizás no parecía tan malo el papel que tocaba representar.


Otra vez una imposición se convierte en disfrute. Es la segunda o la tercera vez que veo esta película y me ha estremecido más, si cabe, que la vez anterior y me ha hecho pensar aún más. Si alguien aún no ha visto esa película recomiendo que la vea. Porque muestra aquello que no vemos tan a menudo. No hay caras destrozadas, ni terribles palizas; la crudeza de la violencia de género no necesita de moratones para darse a conocer. Antonio no es un ser despreciable, no es un monstruo, es otra víctima más. Por supuesto no justifico a los maltratadores, pero también a ellos hay que comprenderlos y ayudarlos (aunque ello no quita que deba de hacerse entre rejas).

miércoles 1 de abril de 2009

Conversaciones sobre igualdad de género

- En muchos casos los hombres cobran más que las mujeres por el mismo trabajo
- También hay mujeres que cobran más que los hombres
- ¿Como por ejemplo?
- Las actrices porno

Ya sabéis chicas. Abandonad la universidad. El futuro está en el porno, o en la prostitución, ahí también cobran más las mujeres. La igualdad existe, lo que pasa es que no la buscamos en el lugar correcto.

lunes 30 de marzo de 2009

Byron

Al leer Byron se piensa automáticamente en Lord Byron, el famoso poeta del Romanticismo del que (aunque me dé vergüenza decirlo) no he leído absolutamente nada.

Entonces, ¿por qué Byron?

La historia tuvo lugar hace unos años. En una de esas maravillosas e insuperables charlas compartida con las dos mujeres más importantes de mi vida: mi madre y mi hermana.
Por mucho que crezcamos nos sigue gustando que nuestra madre (haría una breve descripción de ella pero me siento incapaz, es inabarcable, mis ojos encharcados son los únicos que se atreven a hacer una aproximación) nos cuente cosas de cuando éramos pequeñas. Entonces, en uno de esos repentinos ataques de celos de hermana mayor (sí, los sigo padeciendo) le espeté:


- No es justo. El nombre de Clara tiene un significado especial, el mío simplemente “te gustaba”.


En este punto me parece indispensable hacer una aclaración sobre por qué es especial el nombre de mi hermana y por qué me dio tanta envidia.

Cuando mi madre, recién parida, estaba en el hospital con mi hermana en brazos
pasó por la habitación un amable cura con el que mantuvo la siguiente
conversación:


CURA (le supongo con sonrisa afable y habla pausada): ¡Qué niña más guapa! ¿Cómo se llama?
MI MADRE (mostrando la alegría de estar abrazando a su criatura pero marcando cierta distancia con el cura, no le agradan): Clara
CURA (enternecido): ¡Ohhh! ¿Por Santa Clara?
MI MADRE (tajante): NO. Por Clara Campoamor.


Así que mi hermana lleva el nombre de quien logró el voto femenino para la mujer en España, y yo un nombre común que le parecía bonito. No sé si se entiende mi pequeño resquemor.



Pero volvamos a la historia. Yo había mostrado mi descontento. Mi madre, de la cual he heredado el tener respuestas para todo y la capacidad de improvisación, puso su cara de estar inventándose algo genial y, en cuestión de segundos, estiró su brazo, con gesto seguro, y alto y claro dijo “Y el tuyo es por Anna Byron, la primera programadora informática”. Cara de satisfacción, el rostro se relaja. Profunda vergüenza la mía por haber pensado que mi madre había puesto más empeño en la elección del nombre de mi hermana que en la del mío.

Es cierto que no se llamaba Anna sino Ada Byron (fallo técnico) y que, realmente se la conoce más como
Ada Lovelace o Ada King condesa de Lovelace que como Ada Byron (su apellido de soltera), pero ¡qué más se le puede pedir a una respuesta elaborada en menos de un minuto!

Desde ese día me identifique con el nombre de Byron, por lo que significó Ada en la historia y para las mujeres, pero, sobre todo, por mi madre, por la persona que más significa en mi historia y en mi identificación con el feminismo.

Porque cada vez que veo el nombre de Byron veo esa cara de triunfo tras el argumento que se sacó de la manga. Porque ese nombre es mi madre en estado puro y, cuanto más logre parecerme a ella, mejor.